Nuestro viaje comenzó en Bujumbura, Burundi, que limita con la parte oriental de la República Democrática del Congo (RDC), donde ya pudimos ser testigos de la tremenda pobreza en la que está sumida la población y de las fuertes medidas de seguridad que las propias organizaciones humanitarias están obligadas a utilizar para salvaguardar su mandato y su propia permanencia. Bajo estos estrictos protocolos llegamos a la frontera por donde cruzamos hasta Uvira (parte de Kivu Sur) en la RDC.
4/11/2008 Todos están atentos a las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el día de hoy no ha tenido desperdicio. Por la mañana temprano hemos ido a la oficina del ACNUR en Uvira, donde los responsables de Women for Women Internationalnos han explicado los proyectos que llevan a cabo en la zona y los resultados que están consiguiendo con las mujeres retornadas desde Tanzania que huyeron víctimas del conflicto en el Congo y con las mujeres de las propias comunidades.
Los proyectos pretenden, principalmente, facilitar la inserción social de las retornadas y la cohesión en la comunidad. Las principales actividades que realizan en los centros de formación son: actividades de sensibilización en temas de derechos de la mujer (violencia sexual y de género), autoestima y liderazgo, formación en oficios y técnicas comerciales, con el fin de que las mujeres sean autosuficientes económicamente. Nos han acompañado caminando a sus oficinas en Uvira para mostrarnos las actividades que realizan y ninguno podía imaginar lo que nos esperaba al cruzar la puerta; decenas de mujeres cantando y bailando para darnos una calurosísima bienvenida.
Nos quitaron el habla, nos emocionaron, nos invitaron a cantar y a bailar con ellas disfrutando de un encuentro muy especial. Estas mujeres tienen una energía mágica, muchas llevan a los niños a cuestas como si fuera una parte más de su cuerpo en un equilibrio que parece imposible. Unas mujeres que orgullosas nos enseñan lo que han aprendido a través de los talleres y las formaciones específicas en alfabetización, cocina, confección de tejidos, de jabones, producción avícola, comercialización, etc. Unas mujeres, en muchas ocasiones cabeza de familia, que desean salir adelante con sus hijos y mejorar sus condiciones de vida, superando el trauma de la guerra. Su esperanza, su fuerza y su alegría son contagiosas. Nos vamos con una sonrisa. Parece mentira que nadie pudiera hacer daño a estas mujeres…
Salimos hacia Baraka (en Fizi, al sur de Uvira) en coche, un viaje de más de tres horas para recorrer cerca de cien kilómetros bordeando una pequeña parte del inmenso lago Tanganica. El paisaje es indescriptible; tanta riqueza y al mismo tiempo tanta pobreza…
5/11/2009 Otro día en África, hace calor. Hoy en Baraka veremos una réplica del proyecto de mujeres que ayer vimos en Uvira. El espíritu es el mismo. Nos reciben con cánticos y nos explican cada una de las actividades que realizan en los centros.
Algunas mujeres nos cuentan que ya han iniciado pequeños comercios en los que venden los productos confeccionados; jabones, vestidos, comida, etc. Nos dicen que necesitan ampliarlos y que el apoyo de Women for Women Internacional a través de ACNUR es fundamental. Han cocinado para nosotros, pero, a pesar de lo rico que está todo, parece que nos cuesta ingerir con la mezcla de emociones que experimentamos. Nos vamos con una sonrisa y con nuestra dirección clara, seguir trabajando para que éstas y otras muchas mujeres refugiadas y/o retornadas en el mundo mejoren su situación. Hoy somos más conscientes de su necesidad.
2.400 mujeres congoleñas participaron en este proyecto durante 2008 en estas zonas de la RDC. Sentimos la necesidad de transmitir a todos los financiadores, que han contribuido a que estos proyectos sean una realidad, la sonrisa de todas estas mujeres congoleñas. Querría, también, hacer partícipe al lector/a de su esperanza y su fuerza para poder contagiarnos y así implicarnos con su causa y con sus vidas.